Trillizas de Pensilvania, Caldas: tres silbatos, un sueño y una universidad que las respalda
Por: Natalia Londoño L. y Jhonny Saavedra B.
Desde las montañas de Pensilvania, Caldas, hasta las aulas de la Universidad Tecnológica de Pereira, la historia de Diana Isabel, María Camila y Manuela Vásquez Franco es una crónica de vocación, esfuerzo y formación. Hoy, estas tres jóvenes comparten no solo su fecha de nacimiento, sino también una pasión por el arbitraje profesional y un camino académico que las impulsa desde la UTP.
Criadas en el municipio de Pensilvania, donde el deporte era parte del paisaje familiar, las trillizas encontraron en su padre —coordinador de deportes local y hoy docente en el Colegio Integrado Nacional Oriente de Caldas— el primer referente de disciplina y amor por el fútbol. “Nos invitó a una reunión de la comisión de árbitros. Empezamos como un hobby. Éramos unas niñas trabajando los fines de semana, pero nos encantó”, recuerda Isabel.

Su ascenso fue rápido. De los partidos en su pueblo pasaron a dirigir encuentros en Manizales, enfrentando por primera vez los retos de ser mujeres en un espacio históricamente masculino. “En el pueblo fue fácil, todos nos conocían, pero en Manizales ya fue otra cosa. No faltaban los comentarios, pero seguimos adelante”, dice Camila.
Con el arbitraje creciendo en sus vidas, las tres se trasladaron a Pereira en busca de formación profesional. Ingresaron inicialmente a Ingeniería Industrial, pero pronto descubrieron que su vocación estaba en otro lugar. “Nos cambiamos a Ciencias del Deporte y la Recreación de la Facultad de Ciencias de la Salud. Estar aprendiendo sobre entrenamiento, salud y movimiento corporal es perfecto para combinarlo con el arbitraje”, explica Isabel.

Hoy, Manuela cursa décimo semestre, Isabel noveno y Camila octavo. Su paso por la universidad ha estado marcado por jornadas dobles, aplazamientos y ajustes, pero también por el respaldo de docentes que comprenden su ritmo de vida. “Nos dan las herramientas para cumplir en clase y también estar en los partidos. Nos ha tocado cancelar y volver a empezar. Pero seguimos adelante”, comenta Isabel.
El debut profesional de Isabel fue en febrero de 2023, en un partido América vs. Llaneros, con estadio lleno y transmisión televisiva. Camila fue asistente y su madre, desde las gradas, gritaba “¡Trillis!” con orgullo. Ese mismo año, Isabel fue árbitra emergente en la final femenina, mientras Camila participó en un curso de talentos de CONMEBOL en Paraguay.
“En Caldas solo somos cinco mujeres árbitras. Pero sí se puede. Si trabajamos duro, nos preparamos y creemos en nuestros sueños, las oportunidades llegan”, afirma Isabel con convicción.

La Universidad Tecnológica de Pereira ha sido clave en este proceso. Gracias a su programa en Ciencias del Deporte y la Recreación, las trillizas han logrado equilibrar su formación académica con su carrera deportiva. “La UTP ha sido un respaldo invaluable. Nos ha dado herramientas, conocimientos y un entorno en el que podemos crecer como profesionales del deporte y del arbitraje”, concluyen.
Desde Pensilvania, Caldas, hasta la UTP, estas tres jóvenes demuestran que los sueños se construyen con disciplina, pasión y educación.

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